viernes, 18 de mayo de 2012

Amazonas Maravilla Natural del Mundo


Amazonia

La selva amazónica, cuyo desarrollo tardó más de 22 mil años, es una obra natural de bellezas difícilmente imaginables. Pero lo que más importa resaltar aquí es su importancia ecológica.
Esta selva, en su intercambio de gases con la atmósfera, libera el 50% del oxígeno necesario para la vida de los seres humanos y de las demás especies animales; además es la generadora de las corrientes de calor que, expandiéndose hacia el norte y hacia el sur, consiguen templar el clima del planeta.
En 1982, de un relevamiento de flora y fauna se obtuvieron los siguientes datos: en un espacio de 10 Km2 hay 760 especies de árboles, 125 clases de mamíferos, 400 tipos de aves, 100 de reptiles y 60 de anfibios, entre otras. Por otra parte, el Río Amazonas, de 7 millones de metros de longitud, es el mayor sistema hidrográfico del planeta: contiene las dos terceras partes del agua dulce disponible y lo habitan 200.000 especies de peces.
Dicho esto, es fácil medir la importancia que tiene este ecosistema para la vida de todos los seres que habitamos el tercer planeta. Sin embargo estas estimaciones no parecen hacer mella en el espíritu de codicia de las multinacionales y en el indolente de los lugareños, pues todos a una colaboran para continuar la destrucción de este tesoro de valor incalculable (para no hablar de la generalizada dilapidación de los recursos naturales en todo el planeta): la construcción de la Ruta Transamazónica, a más de haber demandado la destrucción del hábitat natural de cientos y miles de especies, es ahora un camino seguro para quienes se internan para seguir destruyendo; los incendios provocados por granjeros y hacendados en busca de tierras cultivables han llegado a liquidar 80 mil Km2 de jungla por año, con su consiguiente contaminación de 620 millones de toneladas de gases carbónicos, etc.
Todo esto, a más de ser inútil (el suelo del Amazonas es paupérrimo para la siembra común), representa poco menos que un suicidio. La salud del planeta está ya en pésimas condiciones. Ya no es sólo el efecto invernadero provocado por los gases o el enrarecimiento del aire, sino que el mismo Río Amazonas –la mayor reserva de agua dulce– se ve hoy contaminado por el abuso de herbicidas, plaguicidas y fertilizantes, además de los desperdicios imputrescibles que se arrojan en él.
Los grupos ecologistas están intentando detener por todos los medios la degradación, no sólo del Amazonas, sino de todos los recursos naturales; pero, aunque quisieran, no pueden hacer milagros. Por lo mismo, aquí se intentará hacer un pequeño review y, si se quiere, análisis del problema, y, dentro de lo posible, proponer soluciones. Todo esto con el objeto de despertar conciencias, para que no lleguemos al punto de hacer irreversible el daño.
El pulmón del planeta en peligro de muerte
Los incendios y la producción
Los miles de incendios intencionales que se producen día con día destruyen aproximadamente 100 mil Km2 de jungla por año, y lanzan al espacio alrededor de 620 millones de toneladas de gases carbónicos (aproximadamente el 10% de todos los contaminantes presentes en la atmósfera). Las emisiones de dióxido de carbono, óxido nitroso y metano provocan una concentración que actúa como barrera aislante y mantiene el calor de la Tierra provocando el efecto invernadero, al tiempo que contribuye a la destrucción de la capa de ozono. Se calcula que si la destrucción de la selva sigue así, dentro de 50 años los efectos del desastre serán más que notorios: la flora y la fauna estarán tocados de muerte y aún no se puede predecir cuál será el destino del hombre con el aire tan enfermo.
Hoy mismo se hacen sentir los efectos del desastre. El Estado de San Pablo ha eliminado los bosques del 93% de su superficie; la Cuenca del Plata ha perdido 47 millones de hectáreas de las cuales 43 pertenecen al Brasil. Estos datos se vuelven impresionantes cuando se hace la relación deforestación-inundaciones. Las áreas boscosas linderas con los grandes ríos, según un informe de la UNESCO, funcionan en épocas de lluvias como gigantescas esponjas que absorben el agua caída y la liberan lentamente, determinando que el caudal aumente tan sólo en un tres por ciento. Cuando la zona está deforestada, se incrementa en un 97 por ciento y así se producen los aluviones y las violentas inundaciones. Según expresiones de los expertos, "el Brasil está yéndose al mar por el Río de la Plata". También han contribuido al desastre los embalses que, a más de haber cambiado completamente el paisaje del Amazonas, han inundado unos 5.000 Km2 de bosque. Bajo el agua quedaron los hogares de cientos y miles de especies.
Los principales responsables de esta destrucción son los hacendados, que aniquilan todo lo que se oponga a sus proyectos expansionistas: hombre, animal o planta. Las hogueras que devastan el centro de Sudamérica se desatan a razón de ocho mil focos por día, según las fotografías tomadas por los satélites artificiales. Como ya se mencionó, estos incendios se hacen con el objeto de obtener tierras cultivables y para que paste el ganado. Sin embargo, esto es un sacrificio terrible e inútil, puesto que el suelo del amazonas es casi totalmente improductivo, es muy ácido para la siembra común; los hongos que habitan la capa de humus, son totalmente inofensivos para la homogénea vegetación de la jungla, pero son una plaga irremediable para las plantaciones que el hombre programa. En realidad, sólo el tres por ciento de esta región es cultivable, el resto es suelo ácido tropical que no vale nada sin su protección arbórea. Los expertos aseguran que estas tierras pobres en humus pronto se volverán inservibles.
Por esto mismo la productividad de la ganadería extensiva amazónica es nula: para criar una sola vaca se necesitan diez hectáreas; esto es, una producción de alrededor de 40 kilos de carne por hectárea al año. Pésima producción, si se tiene en cuenta que, por ejemplo, en la Argentina una zona mala como el Salado produce el doble o el triple, y el oeste de la provincia de Bs. As., siete veces más.

Si bien este es el ecosistema más rico, es también el más frágil. El calor y la humedad, permanentes todo el año, permiten el desarrollo de una vegetación perenne de hoja ancha sobre la cual se sustenta la mayor diversidad de especies animales; determinando, al mismo tiempo, que la vida y la muerte se sucedan aquí con una velocidad desconocida en otras latitudes. Los expertos explican que "aquí todo se quema con rapidez sin igual: la materia orgánica que cae sobre el suelo, en lugar de acumularse en gruesas capas de tierra negra en promesa de futuras cosechas como en las pampas húmedas argentinas, vuelve rápidamente a la vida en forma de nuevos organismos vegetales y animales."   

Disponible en: http://www.nodo50.org/pazamazon/ppa_region_amazonica.htm

Alarma por la deforestación en la selva amazónica

El nivel de deforestación de la selva amazónica creció de manera alarmante en 2004 y se convirtió en uno de los peores que se hayan registrado, según cifras difundidas por el gobierno brasileño. Los nuevos datos sorprendieron a los ambientalistas locales, un año después de que el gobierno brasileño anunciara un paquete de medidas por 140 millones de dólares para reducir la destrucción.

Fotografías satelitales muestran que los hacendados, los agricultores de soja y madereros quemaron o cortaron grandes extensiones de árboles, alcanzando un récord de 26.130 kilómetros cuadrados de bosques tropicales en 12 meses hasta el mes de agosto del 2004, dijo el ministerio del Ambiente de Brasil. La destrucción fue casi un 6% mayor que en el mismo período un año antes, cuando fueron destruidos 24.600 kilómetros cuadrados.

“Se trata de una tragedia, una demostración de que se necesita hacer más por parte del gobierno”, dijo Paulo Adario, jefe del programa de Greenpeace para el Amazona. “Claramente, evitar la deforestación del Aamazonas no constituye una prioridad del gobierno por ahora” , agregó.

“Es claro que el gobierno ha fracasado en implementar un plan de acción para proteger la selva amazónica”, sostuvo Adario. “El hecho de que el promedio de destrucción en los últimos tres años haya sido de más de 23.000 km2 es simplemente inaceptable. Es una vergüenza nacional”.

Adario dijo que aún más grave es que el 70% de la devastación hubiese ocurrido entre mayo y julio de 2004, durante el período de quema de bosques, cuando el gobierno del Lula da Silva se jactaba de haber implantado un plan para frenar la deforestación.

Según Adario, los agronegocios son los principales responsables, y la mayor deforestación se produjo en el estado de Mato Grosso. El estado, vecino a Bolivia y Paraguay, está gobernado por Blairo Maggi, uno de los más grandes plantadores de soja. “Le toca al gobierno decidir entre combatir la deforestación o promover la expansión del agronegocio para pagar la deuda externa brasileña”, dijo.

Brasil se ha convertido en una potencia agrícola en los últimos años. Tiene la mayor población mundial de ganado vacuno y la expansión de sus campos de soja lo han colocado a los talones de Estados Unidos, el mayor productor mundial del producto. “Pocos sectores del gobierno procuran el desarrollo sustentable y la mayoría busca acciones con impacto negativo pues favorecen la especulación con la tierra de las florestas”, dijo en una declaración World Wildlife Fund de Brasil.

Los agricultores de la soja aseguran que sólo se limitan a abrir claros en el bosque. Pero los ambientalistas argumentan que el éxito de la soja elevó el valor de los claros al punto que muchos hacendados venden sus tierras de pastoreo, luego queman nuevas porciones de selva y de paso venden la madera a las empresas madereras.

La selva tropical brasileña es del tamaño de Europa occidental. Según los expertos, unos 800.000 km2 de su 4,1 millón km2 han sido destruidos por la deforestación.


Disponible en:  http://edant.clarin.com/diario/2005/05/19/um/m-979524.htm





jueves, 17 de mayo de 2012

El negocio del caucho

Un poco de historia sobre el caucho natural

Por causa de la creciente demanda del caucho por parte de los países industrializados fue que, a partir de la segunda mitad del Siglo XIX, los empresarios “Seringalistas” o ‘Coroneles del Barranco’ con ayuda finaciera de las ‘Casas Aviadoras’ de Manaus y Belem hicieron un gran reclutamiento de pobladores del Nordeste para la extracción del mismo en los ‘Vales’ de Jurua y Purus. Establecieron un sistema de semi-esclavitud capitalista en el Amazonas: obligando a gran parte de la población indígena, mediante la implementación de métodos violentos, a trabajar para ellos dando origen a los denominados ‘Caboclos Seringueiros’. Los trabajadores del Nordeste que llegaron a la Amazonia en busca de empleo, cayeron en la dependencia económica de los caucheros y se convirtieron en los ‘Recolectores del Noreste’.
Los ingleses luego descubrirían el potencial económico del caucho, y allá por el año 1876, un británico llamado Henry Wickham llevo de contrabando semillas de las Seringueiras del Amazonas a Inglaterra. Luego de allí fueron llevadas a las colonias británicas en Asia, crecieron principalmente en Malasia, donde luego la producción conseguiría superar la brasilera. Esto fue debido a que se organizaron plantaciones de manera racional empleando técnicas modernas, lo que posibilito un aumento productivo a costos realmente bajos. El caucho ingles llegaba al mercado internacional a un precio que logro desplazar de toda competencia al producido en Acre, poniendo fin al monopolio brasilero.
Hubo un segundo resurgimiento de la demanda del caucho de Brasil, fue durante la Segunda Guerra Mundial. Allí los brasileros, sujetos al servicio militar, debían escoger entre ir a la lucha armada o trabajar como ‘Seringueiro’ en la Amazonia. Estos ‘Soldados del caucho’, luego, nunca consiguieron volver a su tierra debido a que nunca recibieron su paga por parte de los ‘Seringalistas’.
Con la muerte de estos empresarios y debido a la competencia internacional, los ‘Seringueiros’ quedaron a la deriva, debiendo reunirse y aunar fuerzas para formar sindicatos y lograr representatividad para hacer escuchar sus voces.

Algo de historia más reciente sobre el caucho natural
Los recolectores de caucho se conocen también como ‘Seringueiros’ (que es la palabra en portugués con la que se los conoce en Brasil). Hoy los ‘Seringueiros’ mantienen un estándar de vida más alto que el de los campesinos que cortan y queman el bosque. Además, los caucheros solo han perdido un 4% de sus bosques.
La lucha por proteger los bosques húmedos tiene sus propios mártires y héroes. En 1985, los caucheros se reunieron para demandar mejor atención de salud, educación, crédito, garantías en los precios, investigación sobre productos sostenibles del bosque y una suspensión en las excepciones de impuestos de los hacendados y madereros. Chico Mendes, el líder del Sindicato de Caucheros, defendía el estilo de vida de los “Seringueiros” y organizó una cooperativa y una campaña de alfabetización para ayudar a los caucheros a competir directamente en el mercado. El formó el Consejo Nacional de Recolectores de Caucho e hizo campaña por los derechos de todas aquellas personas cuya existencia dependía de la supervivencia del bosque húmedo. Mendes sobrevivió 5 intentos contra su vida, pero fue asesinado por hombres armados de un grupo de vigilancia de rancheros y propietarios de tierras en 1988, cuando tenía 44 años.


Chico Méndez y los Seringueiros

Desde hace siglos que se usan los productos naturales para mejorar los alimentos. (la sal, el vinagre, el charqui) pero la cantidad de los productos químicos, aditivos, que hoy se usan son impresionantes y sin control, especialmente en el tercer mundo.
Año 1984, Bhopal, población de 700.000 habitantes de la India. La fuga masiva de metil isocianato, utilizado para la fabricación de pesticidas, provoca un grave accidente con tres mil muertos y 400.000 víctimas que no recibieron ninguna compensación por parte de la empresa transnacional Unión Carbide, propietaria de la planta. La empresa no fue condenada.
Año 1987. Dos cirujas revisando los basurales de Goiana, uno de los estados más pobres de Brasil, descubren un tubo de metal. Al partirlo en dos se desprende una piedra muy blanca que irradia un rayo de luz que los enceguece. Ellos se frotan con la extraña piedra sus cuerpos morenos y resplandecen iluminando la oscuridad de su pobreza. Esa noche nadie durmió en la favela, danzaron zambas, bossa nova y festejaron hasta caer dormidos. Al despertar sintieron fuertes nauseas y pensaron que estaban indigestados por el exceso de comida y bebida. Pero sus cuerpos aún fosforescentes comenzaron a hincharse y a sentir los efectos de la luz blanca, la radioactividad, que vuela por el aire, mata y mutila para siempre. Goiana fue la catástrofe nuclear más grande de la historia después de Chernobyl, provocada por el Cesiun 137, material radioactivo arrojado por una clínica médica a los basurales. Los dueños de la muerte permanecen impunes. Cuba recibió solidariamente a las decenas de los garotos enfermos...
Año 1994. Argentina, es un pobrísimo pueblo de la empobrecida Santiago del Estero en la República Argentina. Treinta Toneladas de gammexane son enterradas cerca de la abandonada estación de los ferrocarriles privatizados. Las multinacionales Imperial Chemicals Industries (ICI) y Zeneca que fabrican las sustancias tóxicas, negaron toda participación en el mismo. El Juzgado Federal de Santiago del Estero aún no ha condenado a los responsables. Argentina estuvo muchos años con el veneno en sus entrañas hasta que fue llevado al exterior. ¡Que importancia tenían los pobres de Argentina para María Julia Alzogaray, la Secretaria de Medio Ambiente del menemismo que hoy goza de su libertad y de sus sobresueldos!
Hace unos días Miriam Nélida Aguilar, vecina del Barrio Parque de nuestra ciudad, denunció ante el fiscal federal subrogante Pravia la presunción que la emanación del PCB del equipo transformador de electricidad ponía en riesgo la salud de sus cinco hijos, de ella misma y de los vecinos del barrio ubicado a diez cuadras del centro. También declaró Sandra López, profesora de letras, en cuya vereda fue instalado el transformador en el año 1992 y que padece discapacidad por el síndrome de Churg Strauss, causada por factores ambientales, que reúne a enfermedades auto inmunes como rinitis alérgica, diabetes, etc. Otros vecinos del lugar habrían fallecido de cáncer. La Empresa EDESE deslindó responsabilidades manifestando que no utiliza el PCB en los transformadores desde el año 2.003 y que los usuarios del servicio de distribución de electricidad no deben tener preocupación por este tema ya que la empresa cumple acabadamente con la ley.
El PCB (deriva de las siglas en inglés de Poly Chlorinate Biphensyls) se elabora a escala comercial desde 1929 y se utiliza en vastas aplicaciones industriales, entre ellas en equipos eléctricos cerrados como transformadores y capacitadores, En el año 1977, EE.UU., uno de los mayores productores, prohibió su elaboración, importación y sus múltiples aplicaciones. Sin embargo, y eso es lo preocupante, no fue prohibido en los países del Tercer Mundo. En Argentina debe erradicarse recién en el 2.010.
En el Norte el progreso de la investigación, la legislación, la acción de los ecologistas, han reducido el impacto de los pesticidas y de productos químicos tan graves para la salud. Pero con la política del "doble standard", las leyes que regulan estos productos en el Norte no se aplican en el Sud. Carter dictó la ley 12.264 que prohibía la exportación hacia naciones "no advertidas" de productos no autorizados en los EE.UU. El cowboy Reagan la abolió por inconveniente:"...Imponer controles a nuestras exportaciones nos llevaría a una reglamentación costosa".
Lo que se exige en los EE.UU. y en la Unión Europea en materia de toxicidad, efectos cancerígenos y amenazas sobre el medio ambiente, no es aplicable en el extranjero. En Francia, Gran Bretaña y Suiza la exportación de medicamentos es libre. "¿Un pesticida que es peligroso en Suiza no lo es para América Latina.? " se preguntaba Le Monde el 6/11/1982 al describir como Ciba Geigy vendía el Galegron (Fundal, alias Chlordimeform) en América Latina mientras era prohibido en Suiza desde 1976, pues se había demostrado la gran toxicidad y que producía vómitos y problemas en el aparato urinario. En 1983 Ciba Geigy ensayó el producto en seis adolescentes egipcios mientras destinaba seis millones de dólares para mejorar y reducir el contacto de sus empleados con el veneno.
Desde hace siglos que se usan los productos naturales para mejorar los alimentos. (la sal, el vinagre, el charqui) pero la cantidad de los productos químicos, aditivos, que hoy se usan son impresionantes y sin control, especialmente en el tercer mundo. La mayoría de las golosinas con sabor frutado no tienen una pizca de fruta. El sabor proviene de los ácidos tartárico y cítrico. Los jugos de frutas tienen un 10% de frutas naturales, con suerte, y aditivos, entre ellos el ciclamato, edulcorante sospechoso de ser cancerígeno. Los saborizantes artificiales resultan de un cóctel químico de nombres muy raros. Unos 2.000 aditivos sintéticos consume una persona por día, reduciéndose los autorizados en el Primer mundo por las erupciones, asmas alérgicas, urticarias, etc. que producen.
La ONU elaboró en 1987 una lista de productos agroquímicos cuyo consumo estaban prohibidos, limitada severamente o no aprobada por el gobierno, pero son recomendaciones sin ningún carácter obligatorio. Según la OMS (Org. Mundial de la Salud) alrededor de 500.000 personas por año sufren envenenamiento por inhalación de pesticidas. De ellas mueren 40.000 al año. Estos datos deben quintuplicarse porque fueron extraídos de países con buenos servicios médicos.
Hasta las pobres vacas europeas se han vuelto locas. Están borrachas de venenos y agroquímicos y lamentablemente perdieron su cordura y su tradicional bonanza. Seguirán las mismas penas nuestras vaquitas que siempre fueron ajenas. Ya nada me asombra en este mundo insensibilizado donde producir y consumir sin límites es la lógica de las multinacionales que ignoran las consecuencias internas (desequilibrios económicos, sociales y políticos) y externas (agotamiento de los recursos naturales y humanos).
Debemos volver a lo natural y luchar para que no sigan depredando a la Pachamama y a nuestra gente. Recordemos las palabras de Chico Méndez, sindicalista de los seringueiros (recolectores de caucho) asesinado en 1988 por los sicarios de los latifundistas brasileños: "AL PRINCIPIO PENSE QUE LUCHABA PARA SALVAR LOS ARBOLES DEL CAUCHO. MAS TARDE PENSE QUE LO HACIA PARA SALVAR LA SELVA AMAZONICA. AHORA SÉ QUE ESTOY LUCHANDO PARA SALVAR LA HUMANIDAD…"
Notas:
(1). Eduardo Galeano, "Memoria del Fuego", Siglo XXI, 1986, Méjico.
(2). Bouguerra, Mohamed Larbi: "Poisons de Tiers Monde", La Decouverte, Paris, France, 1985
* Por Raúl Dargoltz, master en Ciencias Sociales, investigador del Conicet, director, dramaturgo. (publicado en la edición de El Liberal del 21/05/05)

Organizacion de los caucheros

Chico Mendes, defensor del Amazonas

El pasado 22 de diciembre se cumplían 20 años del asesinato del sindicalista y activista ambiental Chico Mendes. Ante todo, Chico era un seringueiro, ese oficio tradicional en la Selva Amazónica de pastorear y ordeñar árboles del caucho. Tras anteriores intentonas y amenazas contra su persona, recibió una bala en la cabeza por su oposición al expolio de la selva amazónica mediante quema y tala para crear pastos de ganadería. Con su labor defendió la idea de crear reservas gestionadas por las comunidades tradicionales en la Jungla Amazónica, donde se extrajeran de manera sostenible caucho y nuez de Brasil, y con ese fin promovió la creación de sindicatos y asociaciones que defendieran la selva y la forma de vida de los seringueiros.
Al principio luchaba para salvar los árboles del caucho, luego pensé que luchaba para salvar la Selva Amazónica. Ahora me doy cuenta de que lucho por la humanidad. - Chico Mendes (Traducción libre) .
Su asesinato conmocionó el mundo, por sus éxitos en la conservación del Amazonas se le había concedido reconocimiento internacional y algunos premios. Su legado sigue vivo en Brasil, tras su muerte se creó con su nombre una reserva forestal en su región natal siguiendo los principios defendidos por su causa, y se han continuado añadiendo tierras a esta figura de protección legal hasta sumar superficie de 32.000km2 en la actualidad. Chico Mendes sigue vivo al frente de la lucha por la conservación del Amazonas y sus formas de vida tradicional, como muestra este homenaje.
Pero la actualidad no respeta su legado. La Comisión Pastoral de la Tierra denuncia que al menos actualmente 260 personas están amenazadas de muerte por oponerse a los intereses de madereros, ganaderos y la agricultura. Los asesinatos no empezaron ni acabaron con Chico, pero desde entonces unas 1.100 personas han muerto por el mismo motivo. Por si fuera poco, el pasado septiembre se anunció que la deforestación en el Amazonas ha aumentado un 64% en el año anterior, la presión de la tala está llevando a la desaparición de algunas especies y en la reserva forestal que se creó con para preservar la memoria y el trabajo de Chico se ha descubierto la tala ilegal de 3.000 hectáreas.


El empate, técnica de lucha pacífica

Chico Mendes se enfrentaba abiertamente a madereros y ganaderos. Luchaba por la selva y por las personas que en ella vivían.
El empate se convirtió en una innovadora técnica de protesta. Los seringueiros se trasladaban a las zonas de deforestación y forzaban la retirada de los peones. Lo hacían hablando con ellos. Adoptaban la táctica futbolística de los equipos pequeños, jugar a la defensiva. El primer empate tuvo lugar en 1976.
Los seringueiros se organizaron en sindicatos para luchar por el derecho a la tierra. En 1987 se unieron a los indígenas de la Amazonia formando una Alianza de pueblos del Bosque. Además, se puso en marcha el proyecto seringueiro que consistía en la construcción de escuelas para que los caucheros aprendieran a leer y escribir y de esta manera poder defender sus derechos.

Reservas extractivistas, protección de la selva amazónica

En 1985 se celebró el primer encuentro nacional de caucheros. De ahí salió la idea de crear reservas extractivistas. Selvas protegidas que los caucheros podían usar para su sustento sin afectar la capacidad del bosque de regenerase.
"Los seringueiros no estamos interesados ni queremos títulos de propiedad,no queremos ser dueños de nuestra tierra...Estamos presentando una alternativa económicamente viable, que da prioridad a los productos de extracción que existen en la Amazonía, los que hoy en día están amenazados y que nunca fueron tenidos en cuenta por el gobierno brasileño", declaró Chico en 1990.

Reconocimiento internacional a Chico Mendes

En 1987, el gobierno brasileño anunció la construcción de una carretera que causaría un gran daño medioambiental. Como iba a ser financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo, Chico Mendes se desplazó hasta Miami para mostrar su disconformidad. Ante tres mil personas, expuso sus preocupaciones. De ahí se marchó a Washington y dejó una carta para el director del banco. Sus voz fue escuchada,el banco retiró el dinero, la carretera no iba a ser asfaltada.
Ese mismo año Chico Mendes recibió el premio Global500, galardón que otorga la ONU a los defensores del medio ambiente. Poco después el premio de la Better World Society.
Cada reconocimiento que recibía internacionalmente le ganaba enemigos en su país. Mendes era consciente del pelogro que corría su vida.

Asesinato de Chico Mendes, ejemplo de delito ambiental

El 22 de de diciembre de 1988, Chico Mendes (44 años de edad) fue asesinado en la puerta de su casa, en Xapuri.
En un discurso, dos días antes de su muerte,declaró: "Sólo quiero que mi muerte contribuya a terminar con la impunidad de los matones, los cuales cuentan con la protección de la policía de Acre, y que ya han matado a 50 personas como yo, líderes seringueiros,dispuestos a salvar la selva amazónica y demostrar que el progreso sin destrucción es posible.(...) Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonia. Quiero vivir."
Gracias a la repercusión internacional que Mendes había conseguido, su muerte no quedó silenciada y sus asesinos materiales (el terrateniente Darly Alves de Silva y uno de sus hijos, Darcy Alves Pereira) , fueron juzgados y confinados entre barrotes. Por primera vez, se hizo justicia con los caucheros. Muchos otros no han tenido la misma suerte.

¿Quien era Chico Mendes?



El padre de Chico, Francisco Mendes, llegó en 1926 al remoto Estado de Acre, en la selvática y aislada Amazonia occidental lindante con Bolivia y Perú, para trabajar elaborando caucho obtenido de las heveas (1). Venía huyendo de la extrema pobreza del “sertón” en el desertizado Estado de Ceará -el otro vértice del Brasil. Llamativamente, los Mendes habían luchado allí contra el trazado de una carretera que trajo una avalancha de flagelados (2 ), otra de las razones que les obligó a emigrar.
Mendes se instaló en el seringal (3 ) Santa Fe, cercano a la población de Xapurí y se transformó en seringueiro (4 ). Había que navegar cinco semanas por los ríos Purús y Acre, afluentes del río Amazonas, para llegar desde Manaus hasta Xapurí. Alli, un seringueiro debía “sangrar” entre 100 y 200 heveas por día para obtener su sustento (5 ). A siete horas remando desde su seringal estaba la “colocacao” donde vivía Iraci Lopes Filho, hija y nieta de seringueiros, que sería la madre de Chico.
Francisco (Chico) Mendes nació la noche del 15 de diciembre de 1944 en la colocacao Pote Seco del seringal Porto Rico. Se crió en un ambiente donde predominaba el analfabetismo, el abandono, el aislamiento, las carencias de todo tipo y la sobreexplotación. En 1945 terminó la Batalla del Caucho al caer la demanda creada por la Segunda Guerra Mundial y la situación en Amazonia empeoró. Los norteamericanos abandonaron los muelles y aeropuertos, y los seringueiros se vieron obligados a malvender el caucho a mercaderes ambulantes arriesgándose a violar la obligación de vender sólo a los seringalistas (6 ). El diario A Provincia do Pará calculó que de los 50.000 “soldados del caucho” censados, 23.000 habían muerto “sin pan y sin cuidados médicos”.
Chico tuvo la suerte de conocer a Euclides Fernández Távora, un refugiado político en Amazonia. A los 14 años aprendió con él a leer y a escribir, valiéndose de revistas y diarios viejos, enterándose de lo que sucedía en el mundo gracias a una radio de onda corta que Euclides había traído consigo. Hacia 1970 el presidente brasileño Medici decide construir una carretera Transamazónica de 5.000 kilómetros para ofrecer “una tierra sin hombres a los hombres sin tierra”. Sin embargo ni la tierra era fértil, ni estaba vacía: allí estaban los indios, los ribeirinhos, los seringueiros, gente que vivía de y cuidaba la selva. Las carreteras impactaron sobre 96 tribus. Sólo los nambiqwara, admirados por el antropólogo Lévi-Strauss, se redujeron de 20.000 a unos 650, después del trazado de la BR-364. El padre Turrini, misionero de Rio Branco, reveló que de cada mil niños nacidos en Acre, 838 morían antes del primer año de vida.
La deforestación masiva y los incendios intencionales se extenderían durante las dos décadas siguientes alentados por los fazendeiros (7 ) y los garimpeiros (8 ). Los bosques milenarios eran reemplazados por haciendas y fincas de dudosa rentabilidad y más dudosa duración. En Amazonia la expansión agrícola es insustentable, la hacienda es cebú importado de India -para las hamburguesas de los Mc Donald’s de Texas, por ejemplo; y cuando llueve el frágil suelo, desprotegido, se erosiona rápidamente.En pocos años las fincas abandonadas de Amazonia, como los campos agotados de Mato Grosso, se parecen a un semidesierto. Mientras, los indios y los seringueiros emigran para hacinarse en los ghettos de las chabolas y las favelas, desarraigados y sin trabajo.
En los años ’70 se fraguaban y adulteraban títulos de propiedad, y se otorgaban títulos sin importar que fueran territorios indígenas o habitados durante décadas por familias de seringueiros. Los fazendeiros quemaban la selva para “ponerla a trabajar” mientras obtenían la propiedad sobre cientos de miles de hectáreas y reclamaban subvenciones estatales. Los incendios pasaron de esporádicos a masivos. En el paroxismo de la destrucción los aeropuertos se cierran por las humaredas. Rondonia y Acre ardían por los cuatros costados aprovechando cada año la temporada seca (9 ).
“No firméis nada!”, decía Chico a los seringueiros. “Esta tierra es vuestra. Cuando la transformáis en dinero, perdéis la posibilidad de sobrevivir. La tierra es la vida!”. Pero los que no firmaban eran amenazados, desalojados por la fuerza y muchas veces muertos por los matones enviados por los fazendeiros. La nueva carretera BR-317 que unía Rio Branco con Xapurí traía consigo una pesadilla: para quemar la selva los terratenientes paulistas no dudaron incluso en usar napalm. Quemados los árboles el suelo se erosionaba y se levantaban nubes de mosquitos desde los charcos, transmitiendo la malaria. En esos años los misioneros católicos publican el “Catecismo de la Tierra”, explicando los derechos básicos de los seringueiros. El primer sindicato se formó en 1975. Entre sus líderes estaban Maia, Wilson Pinheiro y Chico Mendes. Pinheiro fue muerto por asesinos a sueldo en julio de 1980.
A fines de los ’70 el precio del oro se disparó y la “fiebre del oro” se abatió sobre la Amazonia. En marzo de 1980 había cinco mil personas trabajando en el garimpo (10 ) de Serra Pelada; en 1983 eran 100.000 y seguían llegando para vivir en condiciones infrahumanas. Se construyeron pistas de aterrizaje donde se anudaban los circuitos ilegales del oro, el tráfico de fauna, las drogas y la prostitución. Parte del oro se refina con mercurio. Por cada tonelada de oro, una tonelada de mercurio en el ecosistema. Análisis de sangre de indios kayapós vecinos a los garimpos revelaron que más del 25% tenían un exceso del letal mercurio, al igual que la totalidad de los peces.
Frente a los avances sobre las tierras ancestrales aparecen los “empates”, movilizaciones de seringueiros y pequeños productores que comprenden que van a perder su trabajo y su modo de vida si no defienden la selva. Chico acciona desde el sindicato, pero cuando se aventura en la contienda electoral no obtiene los votos ni el apoyo esperados. Es que, al decir de Javier Moro, Chico “al no ser dogmático, chocaba siempre con los límites impuestos por las distintas ideologías”, la suya “era más una autoridad moral que política”. Sin embargo aprovecha los mitines electorales para denunciar las talas ilegales, las expulsiones violentas y los arrestos arbitrarios. En abril de 1983 se casa con Ilzamar Moacyr y se van de viaje de bodas a un congreso de la CUT en San Pablo. Después vivieron en una casa prestada.
A principios de los ’80 el gobierno de facto impulsa en Brasil el proyecto del Polonoroeste destinado a “poner en producción” 25 millones de hectáreas sobre la frontera con Bolivia; para ello hubo que alargar 1.200 kilómetros la BR-364 uniendo Cuiabá, capital de Mato Grosso, con Porto Velho, capital de Rondonia. El Banco Mundial y el BID, desoyendo a sus propios expertos medioambientales, fueron los financiadores. Los pronósticos eran claros; después de la BR-364: aniquilamiento de los indígenas, devastación de la selva, extinción de especies, erosión de los suelos, desastre social y económico. Poco más tarde se construye Tucuruí, en ese momento la cuarta represa hidroeléctrica más grande del mundo, sobre el río Tocantins, un afluente del Amazonas, considerada hoy un desastre ambiental, sanitario y social. Después seguiría otro descalabro total: el de la mega-represa de Balbina, construida para dar electricidad a la zona industrial de Manaus. Estos hechos promovieron proyectos de legislación ambiental en los Estados Unidos, exigiendo estudios de impacto antes de la financiación de este tipo de obras; “fáciles de manipular, pero al menos un buen principio”, dijo entonces Barbara Bramble, quien desde la National Wildlife Federation conocía y apoyaba la lucha de Chico, junto a Bruce Rich, Blackwelder, Steve Schwartzman y otros ecologistas norteamericanos. Ellos comenzaron una tarea de lobby en el Congreso, mientras cuestionaban al Banco Mundial. El Departamento del Tesoro pidió explicaciones al BM por primera vez. Goodland y Price, asesores del BM, dieron informes contundentes sobre los desastres medioambientales y sociales financiados por el Banco.
Entretanto Adrian Cowell, un cineasta británico, conmocionaba al mundo con una serie titulada “La década de la destrucción”, filmada en Amazonia; que incluye “Apostando al desastre”, un documental con imágenes escalofriantes de los incendios y las consecuencias dramáticas después del asfaltado de la BR-364. Se juntaron firmas para una carta al BM, desde ONGs hasta el Bundestag alemán. Poco después se logró la victoria de bloquear temporariamente fondos del BM; hasta que en 1985 el gobierno de Brasil cumplió con demarcar un territorio para los indígenas y la BR-364 siguió adelante.
Tony Gross y Mary Allegretti, una antropóloga de Brasilia que había conocido a Chico y trabajado en la selva, refuerzan el movimiento internacional para llamar la atención sobre Amazonia. En esa época, Chico rescató de las reuniones de los seringueiros la idea de las “reservas extractivas”: áreas donde se aprovecharía no sólo el caucho nativo sino también la recolección de frutos y medicinas silvestres -1.400 plantas selváticas contienen principios activos contra el cáncer, por ejemplo. Se demuestra que una hectárea de selva produce -sólo en caucho, nueces, resinas y frutas- mucho más que una hectárea dedicada a la ganadería. Además de que estas reservas garantizan la conservación del bosque y las poblaciones tradicionales (11 ).
En 1987 Chico, alentado por Mary, Adrian y Steve, viaja a los Estados Unidos. Habla con directivos del BM y del BID, y explica la idea de las reservas extractivas mientras critica las carreteras transamazónicas. Poco después, en Washington, mantiene una serie de entrevistas incluida una reunión clave en el Senado. Luego el senador Kasten pedirá explicaciones a los Bancos sobre los desastres en Rondonia y Acre. La gira fue un éxito; pero también desató reacciones adversas, sobre todo entre los terratenientes de Brasil.
Entretanto, a mediados de 1987, el satélite NOAA-9 detecta grandes quemas en la Amazonia. Esa temporada, a los lados de la BR-364 hubo más de 200.000 incendios provocados: dos veces la superficie de Suiza estaba ardiendo. Setzer, el investigador brasileño que había seguido atónito las imágenes satelitarias en su computadora, calculó que los incendios habían inyectado en la atmósfera más de 500 millones de toneladas de carbono; equivalente al 10% del aporte mundial de gases de efecto invernadero que afectan el clima, cada año (12 ).
En junio de 1987 Chico recibe el Premio Global 500 de las Naciones Unidas, lo que lo catapulta al interés internacional. Aunque el gobierno del Brasil y los medios de su país lo ignoran, Chico recibe el premio en Londres con cobertura de la prensa internacional. Poco después recibe en Nueva York el premio de la Better World Society, creada por Ted Turner, el dueño de la CNN. Chico calculó que con lo que costaba un desayuno en el Waldorf Astoria una familia de caucheros vivía cuatro meses.
El obispo Grechi apoya las propuestas de Chico y su oposición al estilo de “desarrollo” que se pretende imponer salvajemente en Amazonia. En noviembre de 1987 Chico habla en la Asamblea Legislativa de Acre. Se inicia la resistencia y un “empate” histórico en el seringal Cachoeira frente a los intentos de tala y colonización agrícola. Chico impulsa la expropiación para convertirla en reserva extractiva. En junio de 1988 el Ayuntamiento de Río le entrega las llaves de la ciudad: es el primer reconocimiento público en su propio país. Pero llega tarde; la violencia de los terratenientes en Acre crece. Luego de un nuevo asesinato de un líder seringueiro el gobierno federal decreta que los seringales Cachoeira, Sao Luis do Remanso, y dos más, se conviertan en las primeras reservas extractivas de Brasil. El clima de represalias creado por los fazendeiros no se detiene. El 6 de diciembre de 1988, en San Pablo, Chico participa en un seminario sobre Amazonia organizado por la Universidad. Allí pronuncia el célebre discurso que termina diciendo: “No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que desde 1975 han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible”. El 22 de diciembre de 1988, en su casa de Xapurí, Chico recibe en el pecho el impacto de un disparo hecho a corta distancia, desde la oscuridad.
Fuentes: “Senderos de Libertad”, de Javier Moro, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1993; Mary Allegretti, Parabolicas, núm. 44, Sao Paulo, Brasil, octubre 1998; Steve Schwartzman, Chico Mendez Website,Environmental Defense Fund, 1999.
[Consultado en linea: 17 de mayo de 2012] Disponible en:http://www.proteger.org.ar/chico-mendes/